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jueves, 8 de enero de 2009
Capítulo Milésimo tricentésimo vigésimo primero: ” Vive de manera que puedas mirar fijamente a los ojos a cualquiera y mandarlo al diablo”, (Henry Louis Mencken, 1880-1956; periodista estadounidense)
Aunque el arsenal de hipnóticos, barbitúricos y sedantes disponibles en cualquier farmacia son mano de santo para hacer desaparecer cualquier inoportuno insomnio, hay quien prefiere hacerlo usando productos algo menos agresivos. Por ello, hay gente que intenta romperse la cabeza descubriendo nuevas formas que induzcan al sueño de una forma natural.
Y no se están quedando atrás en sus avances. Si en 1986 John Henry Timmis IV rodaba “La cura contra el insomnio” (The Cure for Insomnia ), una película en la que el poeta L.D. Groban leía un poema suyo de 4.080 páginas con pequeños cortes de heavy metal y escenas pornográficas (proyectada sin cortes una sola vez, el día de su estreno, del 31 de enero al 3 de febrero de 1987 en el Art Institute of Chicago, Illinois) con el único propósito de inducir al sueño a personas que sufrieran insomnio, uno de mis (presuntamente) superiores, con su bonita -a la par que elegante- charla sobre propósitos laborales para el año que empieza, ha logrado conseguir el mismo efecto.
Con una pequeña diferencia que revela los increíbles avances conseguidos en este tipo de pruebas. Mientras “La cura contra el insomnio” tenía una duración de 5.220 minutos, es decir, 87 horas (tres días y 15 horas), uno de mis amados superiores ha conseguido obtener los mismos resultados en diez minutos escasos, tiempo suficiente para que, mientras él se entretenía soltando su perorata, quien más y quien menos echara una cabezadita.
Un genio es lo que es este hombre, un genio.
... dormirse en los laureles
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miércoles, 7 de enero de 2009
Capítulo Milésimo tricentésimo vigésimo: "La sociedad está dividida en dos grandes clases: la de los que tienen más comida que apetito y la de los que tienen más apetito que comida". (Nicolas de Chamfort, 1741-1794, escritor francés)
Hoy, siete de enero de 2009, fatídico día de vuelta al trabajo para algunos parias, el suelo de España va a soportar un peso de 115 millones de kilos más que antes de Navidad. Será la consecuencia de los entre dos y tres kilos que, según las estadísticas, habrá engordado cada español de media durante estas fiestas.
Ya no digo yo que la cosa sea un problema estético; al fin y al cabo -y aunque ahora anden un poco desprestigiadas- descendemos de culturas (la griega y la romana) en la que se consideraba que el mayor encanto de la mujer residía en que sus nalgas y brazos fueran regordetes y blancos como la nieve (una de las advocaciones de la diosa griega Afrodita -Venus para los romanos-, la divinidad del amor carnal, era Callipige, es decir, la de las bellas nalgas), sino un problema de tipo mucho más práctico: tengo yo mis dudas de que un suelo como el español pueda soportar -teniendo en cuenta que la cosa es acumulativa y viene ya de otras navidades- semejante tonelaje.
¿No correremos peligro, (por aquello que dicen de la gravedad -aunque yo siempre he pensado que es por el propio peso-) de acabar hundiéndonos?
No sé... es que 115 millones de kilos más en apenas dos semanas son muchos kilos.
... cinco de cien
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