copia de seguridad
jueves, 13 de enero de 2011
Capítulo Milésimo septingentésimo cuadragésimo tercero: “Siempre se dice aquello que uno necesita decir, y que no entenderá el otro; el hablar es cosa destinada a uno mismo” (Marcel Proust, 1871-1922; escritor francés)
Rebajas bajas de cosas majas. Te tientan. Engrasas lavisa y te vas de compras. ¿Por qué se empeñan en decir cuesta de enero si cuando pasan lo de la tarjeta de crédito es en febrero?.. Ése sí que es un mes en el que tienes que subir al Everest.
La primera en la frente. ¡Zas en toda la boca! Una talla más. Aunque bien mirado, serenidad: más de algo es bueno, ¿no? ¡Qué bien! Hay que afrontarlo con optimismo. Arrepentirse de haberse comido todos los turronesmazapanespolvorones del mundo (cienes y cienes de gramos, a 590 calorias los cien gramos... dieciochomiltrescientascuarentaycinco calorias, plas, plas, plas, plas, plas) no es eficaz, ni tiene efecto drenante, ni mucho menos adelgazante. Ganas de preocuparse por lo que no tiene remedio... o el que no se conforma es porque no quiere.
... boda precoz
Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"
miércoles, 12 de enero de 2011
Capítulo Milésimo septingentésimo cuadragésimo segundo: “Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere“(Daniel Defoe, 1659- 1731; escritor británico)
Ya no tiro nada. La crisis es lo que tiene. Anoche me corté las uñas de los pies y no las tire, según la costumbre, retrete abajo. He pensado mandarlas a Tucson Arizona para ver si de la cutícula sacan unas células madre que me regeneren el careto. Salvo en sus posibles, cada vez me parezco más a la Duquesa de Alba.
Además, la experiencia de hacer un uno exacto a ti a partir de un padrastro tiene que ser una aventura apasionante. Entre lo pulcros que son los americanos y lo raro que hablan, al llegar tienes que sentirte talmente Truman Capote a punto de escribir A sangre fría, con los nervios propios de un antes y un después en la delicada trayectoria de tu vida, y encima sin un ambiente carcelario rodeándote que te obligue a una deprimente gama de grises tan escueta para las descripciones. No he investigado mucho (empecé a rascarme la parte interna del gluteo y se me fue el santo al cielo) pero parece que aquello más que el Chicago de los años veinte se parece al Corteinglés con toda su gama de colores pastel de la temporada primavera-verano.
Y todo desde un mísero trocito de uña. Qué más se puede pedir. Al final lo del reciclaje va a tener su encanto.
...v
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