copia de seguridad

lunes, 17 de enero de 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo cuadragésimo quinto: "El hombre, una vez que ha rendido la razón, carece de protección contra las estupideces más monstruosas, y como un barco sin timón se halla a la merced del viento” (Thomas Jefferson, 1743 -1826; político estadounidense) Aparecen en escena más adornados que un cordero en rifa, no ahorran en halagos, adulaciones y marrullerías –de putti- que les dan ese aire interesante, observan cuidadosamente y eligen a su presa, por algo son verdaderos maestros en descubrir a aquellos que siempre están dispuesto a que le regalen los oídos. Usan esa mezcla de carga semental y sentimental al mismo tiempo como provocación que atrae a la presa hacia su terreno. Un poco de labia sofocante y empalagosa -melaza estomagante hasta la extenuación- hace el resto. A partir de ahí ya es el triunfo de lo trivial manipulado puerilmente. Es un poco como el timo de la estampita en el que el papel de tonto suele corresponder –estadísticamente al menos y en este caso seguro- a algún sudamericano de turno que juega con la codicia de quien se piensa deseado por alguien que lo único que desea es su propio interés. Lo curioso del caso es que acaban consiguiendo su propósito y dejando al primo más pelado que el desierto del Sahara. No es el primero, ni será el último. Pero cuando lo ves en tu entorno y puedes observar más de cerca como se pone en marcha la caza y captura mediante una interesada seducción -en la que son unos verdaderos expertos- buscando sólo el beneficio y jugando sin escrúpulo alguno con la vanidad y los sentimientos de quien cree haber encontrado el amor de su vida –enchochamiento unilateral puro y duro contra el que no puedes hacer nada- da un poco de rabia. Aunque si lo piensas le está bien empleado, por gilipollas.
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viernes, 14 de enero de 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo cuadragésimo cuarto: “Y de repente, algo que nunca antes habían visto, ni tenido ni necesitado, se convirtió en imprescindible”. (The Gods Must Be Crazy, Jamie Uys; 1980) Un día un tipo muere y baja al infierno. Allí tiene su primer encuentro con un demonio: Demonio: ¿Por qué estás tan triste? Tipo: ¿Por qué me haces esa pregunta tan estúpida? ¡Estoy en el infierno! Demonio: Pero si el infierno no es el ejército... De hecho nos lo pasamos en grande aquí abajo. ¿Te gusta beber? Tipo: Claro, beber me gusta mucho. Demonio: Muy bien, entonces vas a adorar los lunes. Los lunes es cuando llegan las bebidas alcohólicas: Whisky, tequila, cerveza, vino, aguardiente, licores... bebemos hasta que nos caemos al suelo y no nos podemos levantar!!!! Tipo: Oye, eso suena muy bien. Demonio: ¿Eres fumador? Tipo: Sí, y muy vicioso. Demonio: Estupendo, entonces vas a adorar los martes. Conseguimos el mejor tabaco de todo el mundo, la mejor marihuana y el mejor hachís y fumamos hasta que se nos salen los pulmones por la boca. Del cáncer no te preocupes porque ya estás muerto, recuerdas? Tipo: ¡Esto es formidable! Demonio: Pues claro!, apuesto a que también eres jugador!!!! Tipo: Pues sí... la emoción... Demonio: Pues los miércoles se abre el Casino y jugamos al black jack, a la ruleta, al póquer, a lo que sea. Si te arruinas... estás muerto, no? No tienes que preocuparte por comer. ¿También te van las... drogas? Tipo: Eso parece. Creo que me fui en la última. Demonio: Estás de suerte, el jueves es el día de las drogas. Cocaína, heroína, crack, ketamina, lsd, extasis, GHB... Puedes conseguir todas las que quieras gratis, y meterte hasta la saciedad!!!! el Arte al Colocarte, colocarte, colocarte... Tipo: ¡Nunca imaginé que el infierno fuera un lugar tan maravilloso!¿no estaré en el cielo? Tampoco fui tan malo. Demonio: ¿Eres gay? Tipo: No... eso no Demonio: Ooooooooooh!!!!....si no te adaptas un poco me parece que no vas a disfrutar mucho los viernes.
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