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sábado, 2 de julio de 2011

Capítulo Milésimo octingentésimo quincuagésimo cuarto: " En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro dudoso; el pasado, cierto. Lucio Anneo Séneca, 2ª.C. – 65, filósofo romano) Peluche práctico preparándose para la que se nos viene encima. Hoy: "cómo lavar un cerebro". Es muy sencillo. Se comienza afeitando la cabeza, se continua tumbando en la mesa de la cocina al interfecto -o interfecta- y, tras desinfectar concienzudamente el cuchillo del pescado (realmente valdría cualquier cuchillo pero el de pescado suele estar más acostumbrado a los merluzos) se procede según los dibujos -que al más puro estilo Ikea- reproducimos a continuación.
Una vez extraído el cerebro, limpiarlo con un buen detergente bio-ideológico (hay varios de buena calidad en cualquier televisión), enjuagarlo con agua limpia, ponerlo a secar un ratito y colocarlo de nuevo invirtiendo las operaciones indicadas anteriormente. Fácil, rápido y limpio. No pierdas más tiempo. Hazlo hoy mismo, lo agradecerás. Resultados garantizados por escrito. Si no queda satisfecho le devolvemos el dinero siempre que el cerebro venga en su embalaje original.
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lunes, 4 de agosto de 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo vigésimo cuarto: "La sociedad está dividida en dos grandes clases: la de los que tienen más comida que apetito y la de los que tienen más apetito que comida". (Nicolás Sebastien Roch Chamfort, 1741-1794; escritor francés) Más estudios tontos. Si te entran ganas de comer fuera del horario de comidas no es por hambre (o no sólo), es por cómo te sientes. El cerebro es tan listo, tan listo, que según el estado de ánimo que tengamos nos pedirá una comida adecuada para, en el caso de que el momento sea agradable mantenerlo, o si es desagradable, ayudarnos a salir de él. Cuando uno está irritable: beberá café. La ira necesita excitantes, como la cafeina, un estimulante del sistema nervioso que en dosis moderadas mejora la capacidad de concentración durante las tres horas que suele durar en el cuerpo. Contento: a por las patatas fritas. Carbohidratos y sal generan sensación de bienestar. Además se asocian a situaciones de ocio y relax. Eufórico: una buena hamburguesa. Una persona en estado eufórico no s preocupará por las calorías, y el cerebro aprovecha ese momento. Además la carne contiene tirosina que ayudará a mantener alta la actividad cerebral. Estresado: galletas con fibra. Ciertos cereales ayudan a generar catecolaminas, hormonas cerebrales que contrarrestan las del estrés. Una persona estresada al comer galletas notará cierta sensación de relax. Aburrido: frutos secos... o precisando un poco más, el cerebro demandará cualquier bolsa de cualquier cosa que se pueda comer sin que uno se de cuenta. Enamorado: arroz, maíz y fresas. Los dos primeros ayudaran a mantener el buen ánimo por su aporte energético y de vitaminas B1 y E. Los frutos rojos como las moras o las fresas además de ser ricos en antioxidantes tienen un olor que estimula las endorfinas ayudando así a mantener el estado de ensoñación. Preocupado: yogur de soja y vainilla, una mezcla que activa las hormonas responsables del bienestar y hará que aparquemos las preocupaciones. Mimoso: chocolate. El mundialmente conocido como sustituto de los conflictos emocionales tiene componentes (azúcar, cacao, leche..) que elevaran el tono vital produciendo la sensación de “darnos cariño” Nervioso: mermelada. Y si es de albaricoque, mejor ya que esta fruta al aportar dosis relativamente elevadas de magnesio y potasio, equilibra el sistema nervioso calmándolo y aplacando al estrés). No en vano el potasio es un mineral clave en el control de la transmisión y generación de impulsos nerviosos. Lo dicho, más estudios tontos que sólo sirven para entretenerse en un lunes de agosto. Que no es poco. ... miniatura tiene nombre de color Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

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