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jueves, 4 de marzo de 2010

Capítulo Milésimo quingentésimo septuagésimo primero: “Ser pobre y parecerlo es el método más seguro para nunca levantar cabeza” (Oliver Goldsmith, 1730-1774; médico irlandés) Ayer, es curioso que no pueda precisar dónde ni cuándo, di un mínimo mal paso. El pie, no sé cómo, asentó mal en el suelo. Esta mañana el tobillo izquierdo me envía la noticia de sí bajo la forma de un intenso dolor. Pero ¿yo tenía ese tobillo?, me pregunto. Ya lo decía Eugenio d`Ors: sólo nos llama la atención aquello que conocemos. Y estoy de acuerdo. Todos hemos advertido en alguna ocasión que después de estar una vez en algún pueblo que no conocíamos antes, ese nombre aparecerá, a partir de la visita, con frecuencia ante nuestros ojos en la prensa o en la radio; ante nuestros oídos en las conversaciones. Antes la frecuencia de su aparición era la misma, pero no la advertíamos. Mi tobillo, evidentemente, siempre ha estado ahí, pero creo que esta mañana él y yo nos vamos a conocer mucho más intensamente.
... y otras hierbas Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

lunes, 7 de abril de 2008

Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo séptimo: “La salud, lo mismo que la fortuna, retira sus favores a los que abusan de ella”. (Charles de Marguetel de Saint-Denis, seigneur de Saint-Évremond, 1610-1703 escritor francés) Es lunes. Me duele la garganta. En principio nada grave... pero sólo en principio. Una de las peores consecuencias de la vejez es el afán que les entra a algunos órganos del cuerpo por adoptar acciones sindicales contra uno mismo. Y el empeño del resto de sus compañeros –que se conocen de toda la vida- de solidarizarse con ellos. Por eso, ¿quién me asegura que semejante síntoma no es sino el principio de la rebelión del resto de sus colegas? Que, por ejemplo -y para apoyar la causa-, el riñón se ponga en plan solidario, le dé por sentirse una concha marina y decida que quiere criar una perla para obsequiarme con un cólico nefrítico de ahí te espero. Y no quiero ni pensar en corazones filosofando sobre lo aburrido del latir porque sí, o en hígados que presentan su dimisión y tiran la toalla hartos de metabolizar porquerías. Ya sé que somos criaturas frágiles y que el engranaje falla cuando uno menos se lo espera, pero a estas alturas de la película, cualquier pequeño contratiempo puede desencadenar una tragedia. Es lunes, me duele la garganta y no debería estar aquí. Pero me han despachado con un "eso no es nada". En casa del herrero cuchillo de palo. No acaban de entender la gran verdad que encierra a partir de ciertas edades el "mejor prevenir que curar". Egoistas. Luego dicen que pasan cosas. ... una obra maestra de ingeniería. Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

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