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lunes, 5 de octubre de 2009

Capítulo Milésimo cuadringentésimo septuagésimo sexto: “El orden es la primera ley del cielo" (Alexander Pope 1688-1744; poetas inglés) Nueve de cada diez expertos lo afirman tajantemente: la regla número uno de todo aquel que quiera tener un buen hábito de trabajo será despejar su mesa de todo papel que no se refiera al problema inmediato que uno tenga entre manos. El mero espectáculo de una mesa atestada de correspondencia no contestada, informes o escritos atrasados es suficiente para provocar la confusión, la tensión y las preocupaciones. Sólo el recuerdo o constante de “un millón de cosas que hay que hacer y de lafalta de tiempo para hacerlas” puede provocar, además de agotamiento, estrés y fatiga, problemas de salud a más largo plazo. Yo no sólo voy a hacer caso a los expertos sino que estoy dispuesto a dar un paso más: despejar la mesa de todo, incluido el problema inmediato que uno debería de tener entre manos. Hay que hacer caso a los que saben. Cuando la salud está en juego cualquier precaución es poca. Además, muerto el perro se acabó la rabia. ...cocina medieval Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Capítulo Milésimo tricentésimo primero: "Nos gusta llamar testarudez a la perseverancia ajena pero le reservamos el nombre de perseverancia a nuestra testarudez." (Jean-Baptiste Alphonse Karr, 1808-1890; periodista y novelista francés) Uno, como niño pobre de provincias que fue, (lo de niño ya se me pasó pero lo de pobre aún lo arrastro... mira si no podía haber sido al revés), ha crecido sin muchos ídolos que llevarse a la imaginación. Cosa bastante comprensible, los héroes de aquélla época en la televisión, una abeja sabelotodo con voz de pito que iba de flor en flor, y una niña mofletuda que no tenía más ocurrencia que ponerle pichí a un pájaro y copo de nieve a una cabra, no casaban bien con la vida real de extrarradio donde el mejor, siempre que el día fuera tranquilo, era aquel que más lejos llegaba meando la tapia de los curas trinitarios. Quizá por esa carencia afectiva, lógica después de semejante infancia, exista ahora tan poca gente famosa a la que me gustaría parecerme, gente a la que admirar y a la que seguir, ídolos a los que poder imitar y de los que poder decir aquello tan emotivo de "... yo de mayor quiero ser como él". Y entre esos pocos mi más sincero homenaje a gente –genios sin duda- como Rossini, el famoso compositor, cuya forma de vida debería ser un ejemplo a imitar por cualquier persona humana. Rossini, con fama de sibarita, se retiró, a pesar de estar en la cima del éxito, a los 37 años, justo después de comprobar que ya tenía el suficiente dinero para vivir razonablemente bien hasta su muerte. Y lo hizo por seguir fiel a sus principios, unos principios que fue capaz de resumir en la muy atinada frase: "¡soy vago!" pronunciada la vez en que, mientras escribía acostado, se le cayó una partitura y por no molestarse en cogerla, la abandonó y empezó otra nueva. ¡Ésos son héroes y no los del silencio! Yo de mayor ... como él. ... la "incómoda" muerte de Atila Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

lunes, 3 de noviembre de 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo octogésimo sexto: "Cuando tengas un limón en vez de quejarte por tener algo amargo y agrio, hazte una limonada" (Julius Rosenwald, 1862 - 1932; empresario estadounidense)
Vamos, aquí uno que se apunta a dejar su cuerpo durante el horario laboral más suelto que el de una muñeca chochona después de un chute de sosegon intravenoso. No voy a ser yo quien me produzca “tensiones innecesarias”. Y menos un lunes. Sólo faltaría. ... coca Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

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