copia de seguridad

Mostrando entradas con la etiqueta lengua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lengua. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de junio de 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo cuadragésimo segundo: “Una mujer tiene siempre la última palabra en una discusión. Cualquier cosa que el hombre diga después será el comienzo de una nueva” (Perogrullo)
Todos son nombres –verídicos- de grupos de punk. Nunca he entendido por qué no hay ningún representante de ellos –o de esos grandes líricos que se ganan la vida poniéndole título a las educativas películas de arteyensayo (ésas que algunos cursis llaman “de adultos”) en alguna academia de las que fijan y dan esplendor a la lengua. El mundo está lleno de injusticias, sobre todo con los poetas. ... mecánica celeste Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

martes, 18 de noviembre de 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo nonagésimo séptimo: "¿Estupidez humana? Humana sobra, los únicos estúpidos son los hombres" (George Bernard Shaw, 1856 - 1950; escritor irlandés) A lo largo de estos años escribiendo aquí ha quedado claro que el haber sido de ciencias ha supuesto, aparte de ser más viejo que la orilla del río (la palabrita "de ciencias" debió de dejar de usarse allá por el paleolítico superior), ser un analfabeto funcional en cuanto a poder escribir de una forma medianamente correcta. Y no me refiero ya a las faltas de ortografía, (por mucho que digan tampoco creo yo que sean tan importantes a la hora de entender un texto -alguien vueno no va a dejar de serlo por escribirlo con b o con v-) sino a mi desconocimiento para usar correctamente los signos de puntuación. Y la culpa es sólo mía, que a pesar de ser de colegio público de toda la vida me los explicaron perfectamente. Y mira que son importantes, tanto que hasta pueden salvarte la vida. Maria Fedorovna, amante y leal esposa del Zar Alexander III (1845-1894) se apiadó de cierto súbdito al que su marido enviaba deportado a Siberia. La buena mujer intercepto el documento del Zar que decía: “Perdón imposible, enviarlo a Siberia”, y le cambió hábilmente la coma. El "nuevo" texto se convirtió en un “Perdón, imposible enviarlo a Siberia.” Y alguien le debió de estar eternamente agradecido. ... la empatía del dolor Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

Archivo