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jueves, 15 de abril de 2010

Capítulo Milésimo quingentésimo nonagésimo cuarto: "El sentido del humor es una de las mejores prendas que se pueden vestir en sociedad" (William Makepeace Thackeray, 1811-1863; novelista inglés) Que dejemos más o menos propina se supone que está en función del servicio que hemos recibido. Sin embargo, un profesor francés (que -aunque no lo asociemos a ello- resulta que también es un idioma, el francés digo), Nicolas Guégen, ha descubierto que más bien depende del estado de ánimo. Guégen pidió al personal de ciertos bares que entregaran la cuenta en una tarjeta. La mitad contenía publicidad de los locales, y la otra mitad, un chiste. Los clientes del segundo grupo, es decir, los que recibieron algo que les hizo reír, fueron bastante más generosos. En el mismo estudio comprobó además, que también se dejan más propinas los días que brilla el sol, cuando nos sonríen, o cuando quienes nos atienden nos llaman por nuestro nombre de pila. Aunque no luzca mucho el sol hoy (¿pero cuándo va a dejar de llover de una puñetera vez este año?, es primavera, puedo hacer que parezca que me sé el nombre de cada uno… y pienso sonreír como si me fuera la vida en ello. En dos mañanas me hago de oro. Voy a poner un bote bien visible, que de esta me jubilo millonario.
... secarse Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

martes, 4 de noviembre de 2008

Capítulo Milésimo ducentésimo octogésimo séptimo: "El dinero lo inventó el diablo, por eso no conviene pregonarlo” (Proverbio egipcio) De toda la vida uno aprendió que la propina es, sobre todo, un símbolo de agradecimiento por un trabajo bien hecho. Teniendo en cuenta semejante afirmación resulta que, a pesar de tener que tratar cada día con un montón de gente, jamás de los jamases me han dado una sola propina... por lo que he llegado conclusión de que nunca, nadie, ha quedado satisfecho con mis servicios laborales. Lo de las propinas, como todo, tiene su historia. La cosa empezó en la antigua Roma cuando se recompensaba con una copa de vino a todos los que acudían a una asamblea. Por eso, la palabra propina viene del verbo “propinare” que, ni más ni menos, significa “invitar a beber”, agasajo que con el tiempo se sustituyó por dinero. Más curiosa, y mucho más practica, es la versión inglesa de propina: “tip”, palabra que deriva de un cartel que les dio por poner a algunos comerciantes sobre las cajas registradoras en los que se podía leer “to insure promptness”, y que significaba algo así como “para asegurar rapidez”, indicando a los viajeros que una moneda de más les aseguraría una atención inmediata. Dicho lo cual he decidido pasar a la acción. Estoy pensándome seriamente poner un cartelito bien grande a la entrada que diga algo así como “se admiten tips”, (mucho más elegante y discreto que el “se admiten propinas”). Sabiendo la afición que tienen la mayoría de los que por aquí pasan por ser los primeros en ser los atendidos seguro que me saco un sueldecito extra. Buena falta me hace... por la crisis y eso. ... la redundancia de los padres y las madres Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

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