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jueves, 22 de abril de 2010

Capítulo Milésimo quingentésimo nonagésimo noveno: “Los españoles creeremos siempre, y a pie juntillas, todo lo que pueda desalentarnos”. (Julián Marías, 1914 - 2005, filósofo español) Variaciones sobre un mismo tema: el cojón y sus compañías. Si se adosan a sufijos y prefijos éstos modificarán completamente su significado: acojonarse nada tiene que ver con descojonarse, ycojonudo menos con cojonazos. El tiempo del verbo que los acompañe -aunque sea el mismo- también los cambia. Y mucho. No sólo porque el imperativo suela expresar sorpresa: ¡tócate los…!, sino porque no es lo mismo que alguien se los toque (incluso algunos se los rascan), a que alguien te los toque (mucho más molesto sin duda). También será el verbo quien determine su sentido en las frases hechas: tenerlos es señal de valentía, ponerlos expresará un reto, especialmente si se ponen encima de ciertos sitios, y cortarlos suele sonar a amenazas si se refiere a los ajenos, o fanfarronda (más bien gilipollez) si se refiere a los propios. En cambio, si su compañía es un número, la cosa cambiará en función de la cifra: "uno" significa caro o costoso, "dos" suele significar valentía, y "tres" desprecio. Si el número de ellos es muy grande -y especialmente es un número par- implica dificultad. Quien hambre tiene con pan sueña. Y sí, justo hasta ahí estoy de tener que trabajar.
... frutas resbaladizas Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

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