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jueves, 5 de mayo de 2011

Capítulo Milésimo octingentésimo decimoquinto: "Una de las cosas que con más facilidad se tuercen en la vida, son los derechos humanos” (Patricio K.19 años, estudiante de economía) Tengo que preguntarle a un periodista que conozco dónde está el pueblo ese tan importante y del que ellos tanto hablan. Porque siempre dice "los sentimientos del pueblo", "las tendencias del pueblo", "con la ayuda del pueblo".. Hasta hablan de una "princesa del pueblo", pero nunca dicen de qué pueblo se trata, ni siquiera a qué provincia pertenece. Y como tienen tanta fantasía, no me extrañaría que incluso se lo hayan inventado. No me fio.
...en bolas Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

martes, 3 de mayo de 2011

Capítulo Milésimo octingentésimo decimotercero: “Una persona fiel es la que nunca hace realidad su pensamiento” (Proverbio normando) Cómo acabar con los problemas más importantes del mundo de una forma rápida, inteligente y, sobre todo, practica. Problema de la vivienda: Para arreglar el problema de la vivienda lo único que hay que hacer es buscarle una solución eficaz. De esta manera todo el mundo tendría su pisito Problemas de las drogas: Habida cuenta de que la droga es perjudicial, tanto o más para la salud como para el bolsillo, o que hay que conseguir es que nadie tome drogas. Y en el momento en que nadie tome drogas, el problema habrá desaparecido completamente. Problema de la guerra: toda guerra es cruel, sangrienta, poco moralizadora y grosera por lo que desde aquí, apunto como solución que dicha guerra termine. Eso es todo. Problema del hambre: el hambre, como se puede demostrar, no es buena para la salud. El exceso de hambre lleva a la depauperación, a la flaqueza e incluso a la muerte. Solución: que nadie pase hambre, que todo el mundo coma, digiera y expulse. Y se acabó. Problema de la homosexualidad: ante este problema no es justo encogerse de hombros, dar la espalda y decir “por ahí me las den todas. Si ello va contra natura, lo lógico es suprimirla adoptando una de estas dos posturas: si se puede, acabar con ella. Si no se puede, hacer la vista obesa. ¿A que es sencillo? Pues a nadie se le había ocurrido. De nada.
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